GIRLS. En busca de la vida mediocre

Recientemente ha terminado una de las series famosas de HBO. Se fue Girls dejando seis temporadas de chicas que buscan un lugar en la vida. Una idea creada, escrita, dirigida e interpretada por Lena Dunham. La más ama del condado.

Fue ayer cuando me puse con esta serie. Siempre llego tarde. Y cayó la primera temporada completa. Si me reí mucho es por mi tendencia a las historias de vidas mediocres que respiran entre mucha mierda. La mierda… debe de ser marca de la casa en HBO: Los Soprano, The Wire, Juego de Tronos… Por mi salud y para no respirar aire tan nocivo, voy a dejar un hueco antes de enfrentarme a la segunda temporada de Girls.

La serie es sobre el amor. En una época en que estas cuatro letras tienen tan poca credibilidad (y mucho menos en HBO) me fascina la idea de que una serie así haya encontrado hueco en la vida de tanta gente. Es graciosa, es indie, es ñoña, es divertida, es humana, es tan Problemas-del-Primer-Mundo. No nos equivoquemos aún queremos seguir creyendo en el amor. Creer no, disfrutarlo. Porque el amor en Girls se toca, se palpa, se siente. Nuestras chicas aspiran a él, pero no se sientan a pensar sobre el amor, simplemente se lanzan a su búsqueda. Sus vidas atropelladas y a veces aburridas si en algo se apoyan es en platos precocinados de amor.

El pistoletazo de salida de esta búsqueda comienza cuando Hannah Horvath se queda sin el sustento económico de sus padres. Así es como se ve obligada a pagar el alquiler de su piso compartido y su nivel de vida de neoyorkina. Agua fría sobre una fofisana.

Girls sigue la vida de cuatro chicas recién salidas de la universidad. Unas pijas, otras más pueblerinas. Como guiño la serie empieza marcando distancias con Sex in the City. Esta no es una serie sobre chicas en una ciudad de lujo sino más de cafeterias al estilo de La desaparicion de Eleanor Rigby.

Girls habla sin complejos de sentirse inútil, patosa e inocente. Pero nunca por ello aceptar quedarse quieta o darse por vencida. Y es ahí donde la serie tiene su fuerza. Somos así: disfrutémoslo. Todos, nosotros y vosotras. Porque Girls es para todos: una visión femenina de la vida. Hannah, por ejemplom vive rodeada de amigas guapísimas pero que también tienen una vida tirando a cutre. Su novio es un seudoartista con el que solo folla sin consiguir sacarle una sola frase con sentimiento. Ella es explosiva, él necesita implicarse al 100% o sino no se mueve. (Por cierto es un lujo tener a Adam Driver.

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No recuerdo ninguna película o serie en la que se explote tanto el baño como lugar de reunión de la cotidianidad, de la frase acertada o del (des)consejo atinado. Otra vez: somos así y así nos sentimos. Si decía que la serie es sobre el amor no podía faltar el sexo en HBO. Sexo sin complejos, anodino, bruto, cruel, egoista y con mucha carne. También pasional. El sexo a al menos una de las protagonistas le persigue como una maldición, como si fuera una condición inefable de madurez. Pero también es un sexo que puede doler y que puede destruir relaciones. Lena Dunham parece decir que deseamos acercarnos mucho a una persona, tanto que no respiramos. La serie ahí explora lo que muchos llaman relaciones tóxicas o posesivas, pero no solo a nivel sexual sino también por un exceso de cotidianidad.

Lena Dunham gracias por enseñarnos a vivir alerta y despertar. Y a reirnos.

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