Asomarse a To the wonder

to the wonder

El cine de Terrence Malick es un cine total. Igual que habla una palabra, habla una imagen. Igual que habla un plano, habla un color. Igual que calla un silencio, calla la historia y no por ello deja de dar significado. Es un cine para perderse en cada movimiento de cámara, en cada personaje, en cada idioma, en cada color.

Se trata de un cine del recuerdo. Es un cine que sobrevuela el pensamiento de sus personajes. Un cine cariñoso con sus conflictos, con sus giros, con sus idas y venidas. Malick es la mano dulce que intenta apaciguar la guerra. Una guerra que parece cernirse sobre cada atardecer y amanecer.

El espectador trabaja viendo la película. Buscador de sentido. Que no un creador de sentido, pues no por otra razón Malick trabaja con cuatro montadores y reduce el metraje de más de seis horas a apenas dos. En 120 minutos está precisamente lo que Malick quiere.

Hay tantas maneras de rodar como directores. Pero Malick junto a su director de foto Emmanuel Lubezki han estrechado mucho la distancia entre contenido y forma. Esa es la clave de su éxito  y de su personalidad única. Me gustaron mucho los planos del estilo de la foto de arriba. Un actor en primer término y un segundo en el fondo. Y muchas veces coincide que una cara siempre queda fuera de plano, logrando así un primer plano en un plano conjunto. Una manera única de bucear en el plano, dirigiendo la mirada del espectador, pero dejando campo a que el ojo se fije en uno y otro personaje.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s