Alexander Payne y los hombres que buscan

nebraska 1

(CON SPOILERS)

¿Por qué ibas a grabar hoy en día una película en blanco y negro? Hace poco lo hicieron Blancnieves y The Artist porque, nostálgicos ellos, regresaban al cine de hace 100 años. Alexander Payne da otra respuesta: “Porque según leí el guion (de Bob Nelson), supe que tenía que ser en blanco y negro”. Nebraska es la última película del director estadounidense responsable de Los descendientes, Entre copas y A propósito de Schmidt entre otras. Sus películas suelen ser el retrato del ciudadano medio, de la sociedad que nos abriga, del mundo que no siempre queremos.

Su cine también es el de las relaciones familiares. Si en Los descendientes (Óscar a mejor guion adaptado) se centró en la (in)existente relación del padre con sus dos hijas adolescentes en busca del cabrón que se tiró a su mujer ahora en coma tras un accidente, Nebraska nos introduce en el viaje de Woody, un anciano alto, borracho y con brotes de alzheimer, que quiere cobrar un premio de un millón de dólares. Su hijo es quien le acompaña en su aventura.

nebraska 3

El cine de Payne es viajero. El desarrollo de sus personajes está asociado a emprender un viaje, a hacer una visita, a encontrar a otro. El viaje como metáfora de la vida.

¿Hay remedio a la soledad? Alexander Payne colaboró en Paris, je t’aime con una pequeña historia de una turista americana en París. Ella, como nos cuenta a través de una carta que lee, vive sola y hace turismo como mandan las guías turísticas. El final del cortometraje es revelador. Llega a ella un sentimiento de alegría y tristeza. Un coágulo de sentimientos que para ella –una americana en París, una mujer que sobrevive sonriendo a sus perros- una puerta hacia el abismo. Para Payne es un parque de París mostrado en panorámica en donde las parejas descansan plácidamente.

El anciano Woody que viaja al estado de Nebraska junto a su hijo es un hombre curtido en esas tierras y casado con una mujer que no amó y con la que vive. Sus hijos son de este siglo: uno vende electrodomésticos y el otro es presentador de televisión. Ambos con relaciones infrutuosas. Si habéis visto Arrugas sabéis a qué tipo de historia me refiero. Esta es la historia de un sueño fútil, de un redescubrimiento de qué es ser padre y qué es ser hijo. Como Don Quijote y Sáncho.

nebraska 2

¿Dónde está el encanto de estas historias? Hay un placer en acompañar a la persona que sufre porque en su compañía también descubrimos nuestras heridas, no para lamernos los sueños rotos ni las relaciones no existentes más allá de compartir los años uno junto al otro. Sentimos el placer de vernos los defectos, el lugar donde más humanos somos, para ponerlos remedio (aka redención o catarsis). El personaje de George Clooney (curiosos que uno de los sex symbols de Hollywood encarne al hombre corriente con tanta genialidad) perdona a su mujer y redescubre a sus hijas. En Nebraska la última escena es la guinda del pastel. El sueño roto de un anciano lo reconstruye su hijo comprándole una furgoneta. Sin embargo, como nuestra de la incomunicación que sobrevuela en la filmografía de Payne, hace falta la colaboración de su padre para dar sentido a ese regalo. Su hijo le regala el coche, pero Woody es quien da sentido al regalo instándole a que baje la cabeza para poder fardar de coche delante de todos sus antiguos vecinos.

La huida de la soledad, las relaciones familiares y el retrato del hombre común son las señas de identidad de este americano al que le quedan muchas historias que contar.

nebraska 4

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s