Steve McQueen. La madurez

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Entre las plantaciones de algodón Platt, un negro libre y ahora esclavizado, levanta la mirada al cielo (imagen 1) en busca de consuelo. Dirige la mirada de lado a lado y acaba fijando la mirada en el espectador, interpelándole. Casi doscientos años después en Nueva York, Sissy fracasa en su suicidio. Brandon, un hombre incapaz de querer y aislado en sus adicciones, al borde de la desesperación se hunde sobre sí mismo (imagen 2) y clama al cielo con un “Dios” que le sale del alma.

El cuarteto formado por Steve McQueen (director), Sean Bobbitt (director de fotografía), Michael Fassbender (actor) y Joe Walker (editor) repite de nuevo en la tercera película juntos. McQueen es brutal en su método. No muestra contemplaciones en los temas que aborda: una huelga de hambre, un adicto al sexo y la mayor enfermedad social que sufrió Estados Unidos. Es duro pero creo que sí es justo en sus formas.

shame

En 12 años de esclavitud la planificación visual es dulce con unos personajes llevados al extremo. La manera de rodar es elegante. Y para mí rodar elegantemente es lo máximo a lo que puede aspirar un director. Y mucho de ello está en los planos tranquilos de gran contenido – aquí hay varios planos secuencias memorables-. Junto a la crudeza de muchas escenas (el propio tema) hay una mano firme en no dejarse llevar por el odio, el revanchismo o la negrura. Algo de ese odio hubo en el Bobby Sands de Hunger, aquí no. Los dueños por los que va pasando Platt (en otros años Salomon Northup) viven en una época esclavista: unos la exaltan con odio (el señor Epps) y otros no tienen valor para oponerse (el señor Ford). Platt se aprovecha del favoritismo que todos le profesan pero sin desesperar su ansiada libertad. Su violín es su refugio, su alma, su vida. Por eso cuando lo rompa, en una secuencia grabada con la misma furia que cuando en Shame Brandon se deshace de todas sus revistas porno y su portátil, su vida se hundirá.

Patsey

Y aquí regresamos al primer párrafo. La respuesta de dos hombre que han perdido la libertad, uno vendido a su esclavitud y el otro perdido a su propio vicio, es de auxilio. Nadie puede ayudarlos. La miseria de este mundo no puede proporcionarles respuestas. Solo queda mirar fuera de plano y pedir auxilio divino. Como Sissy en Shame , el auxilio divino tiene rostro de mujer. En 12 años de esclavitud es Patsey ese rostro divino (imagen 3). Rostros divinos que, todo sea dicho, también son su tentación vencida (imagen 4).

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sissy

 

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