En torno a escaleras

septimo-escalera-ninguna-parte-L-r4DjiK

Las escaleras son lugares de paso que separan dos lugares. Es por ello que pueden resultar interesantes para articular una escena o una película entera. Por ejemplo, la reciente Séptimo concentra toda la historia en torno a las consecuencias de una carrera por ver quien baja antes al portal: el padre que baja en ascensor sus hijos, por las escaleras. En La comunidad (Alex de la Iglesia), al modo de 13 Rue del Percebe, las escaleras de un bloque de pisos son como las aguas internacionales de una comunidad en el que en cada casa guarda el secreto de un asesinato. Rodrigo Sorogoyen en Stockholm logra que la huida de la chica del piso del chico por las escaleras se evite con una apoteósica escena en la que ella acaba en los brazos de él en el ascensor. Incluso un interesante cortometraje de cuatro minutos habla en clave cómica de las graves consecuencias de no tener un ascensor en un bloque.

De escaleras y sus pasillos está lleno el cine desde sus comienzos: el carrito de bebé en Acorazado Potemkin, el final de El padrino III con la música de la Cavalleria Rusticana, las amenazas del loco Jack subiendo las escaleras del hall con un hacha en El resplandor, Norman subiendo las escaleras en Psicosis, Buzz esperando poder volar desde la barandilla de unas escaleras en Toy Story 1 o la solemne bajada de la desquiciada Norma Desmond al final de El crepúsculo de los dioses.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s