Dulcinea

lars-y-una-chica_6

Sí, Ryan Gosling existió antes de Drive. En su época pre Nicolas Winding Refn protagonizó una deliciosa historia llamada Lars y una chica de verdad. Lars sufre un retroceso mental que le mantiene aislado en su trabajo y en su casa. Poco a poco, su director Craig Gillespie va hilvanando un peculiar Quijote. Igual que el manchego hidalgo, aquí Lars recorre su propio purgatorio para acercarse a la gente. Todo comienza cuando decide enamorarse de una muñeca hinchable.

Con el apoyo solidario de toda la parroquia y del pueblo, Lars aprende a dejarse tocar por los demás psíquica y físicamente. Lo que podría parecer una forma de cerrarse al mundo, su locura, se convierte en la única vía de acercamiento. Al igual que le ocurre a El Quijote que por su soledad inventa su universo, Lars proyecta su Dulcinea sobre una muñeca impedida y con problemas de tensión arterial. Y si en la novela el primer intento forzado de volverlo a encerrar en su casa, aún loco, resulta infructuoso, aquí que el resto de la comunidad, empezando por su familia, le hubiera prohibido continuar con su locura, hubiera supuesto un esfuerzo inútil. El frío del invierno no puede ocultarse ni pedir que pase más rápido. Solo cabe esperar a que llegue el tiempo preciso.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s